Los Alfaques


11 julio 1978
243 victimas mortales en la explosión en Los Alfaques. Todo había empezado  la mañana del  11 de julio de 1978. Como era habitual, un camión cisterna salía de la refinería Enpetrol de Tarragona con destino a Alicante. Su cisterna se había cargado con 25 toneladas de propileno licuado. El conductor toma la N-340.Cuando, poco después, la carretera le ofrece la posibilidad de tomar la salida de la autopista, opta por dirigirse hacia el sur: de este modo se ahorrará el importe del peaje, alrededor de 1.000 pesetas, que de lo contrario hubiera debido pagar de su propio bolsillo.
Esta decisión desencadenaría la tragedia.
El camión continúa su ruta. Recorre unos 102 kilómetros  y, un minuto después de abandonar  el núcleo urbano de San Carlos de la Rápita,  a las 14:35 h., justo al pasar frente al camping ‘Los Alfaques’,  explosiona. El camión se divide en dos: cada una de sus mitades sale proyectada en direcciones opuestas. Como un cohete a reacción, la cisterna y su tractora salen despedidas. La  cisterna, dividida en dos partes, avanza hacia la montaña, y el propileno incendiado avanza inexorablemente hacia el camping.
Una  bola de fuego cubre todo el recinto, en el que veranean 800 personas. El radio de la explosión, calculada entre 0’5 y 1 km, acaba instantáneamente con la vida de 158 de ellas, incluido el conductor del camión,  F.I.V., de 50 años, quien, de acuerdo con un comunicado emitido por la empresa ‘Cisternas  reunidas’, para la que trabajaba en el momento del suceso, poseía ‘experiencia de muchos años en este tipo de vehículos’.
Se alcanzan los 2000 grados de temperatura, algo que hace que las bombonas de gas de los campistas se sumen a la explosión. Estos huyen despavoridos de las llamas y corren hacia el mar en busca de la salvación, pero esta acción casi instintiva les condena, porque la temperatura hace que el agua hierva.
El paradisiaco destino estival se convierte en un auténtico infierno.

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